1940-1950

1940-1950 original

Un Celta-Deportivo en lo más alto

Al final de la temporada 40-41, el Celta disputó la Copa del Generalísimo, una competición en la que haría historia. Tras eliminar al Deportivo, al Real Madrid y al Oviedo, los vigueses llegaban a semifinales, donde caerían ante el Valencia por un global de 6 goles a 1. Pese a la derrota, los celestes escribían un capítulo muy importante en su trayectoria al haber llegado tan lejos en una competición tan dura.

En la temporada 41-42 el RC Celta protagonizó un inicio de temporada excelente, permaneciendo invicto en los 8 primeros encuentros disputados, entre ellos el primer derby que se jugó en Primera División. 20.000 aficionados desplazados desde numerosos puntos de Galicia se dieron cita en Balaídos el 19 de octubre de 1941 para ver el Celta-Deportivo. Fue un partido marcado por la emoción y por la deportividad, tanto en el terreno de juego como en las gradas. Los celestes se hicieron con la victoria por 2 a 1, con goles de Agustín (los del Celta) y de Chacho (el del Deportivo).

La vuelta al ‘infierno’ de Segunda

Después de una pretemporada nefasta el Celta comenzó la campaña 43-44 con alguna novedad, entre ellas el fichaje de un jugador que pasaría a formar parte de la historia celeste: el joven Pahiño. Como ya era habitual, el equipo atravesaba un difícil momento económico. Pese a todo, la colaboración de los aficionados sirvió una vez más para salvar al Real Club celta de Vigo.

La trayectoria deportiva de esa temporada fue sin duda una de las peores de la historia céltica. Los de Vigo sólo consiguieron ganar dos partidos y estuvieron durante 23 jornadas en el último puesto de la tabla, lugar en el que acabarían al final. El Celta terminó la temporada con tan solo 9 puntos y se vio condenado al infierno de la Segunda División, de la que tantas veces había intentado escapar. A la crisis deportiva se suma de nuevo la crisis económica. La junta directiva puso sus cargos a disposición de los socios, pero nadie quería ponerse al frente de la nave céltica. Finalmente, Luis Iglesias Fernández tomó la iniciativa y formó una nueva directiva. Se presentaba ahora un gran reto… el regreso a Primera División.

Paso fugaz por la Segunda División

La temporada 1944-45 se iniciaba con fuerzas renovadas para los celestes, que a pesar de haber descendido tras una desastrosa campaña no se rendían y afrontaban el reto de volver a su terreno natural, la Primera División. La pretemporada comenzó con un emotivo partido de homenaje al periodista y gran benefactor del Celta Manuel de Castro González, “Handicap”, que había perdido la vida en un trágico accidente en agosto de ese año (1944). El encuentro enfrentó a Celta y Deportivo y fue un tributo de todo el deporte gallego al inolvidable periodista. Los vigueses se hicieron con la victoria por 4-2.

El inicio de la campaña en Segunda se produjo en septiembre. Los partidos se sucedieron y los celestes consiguieron resultados muy satisfactorios, finalizando la temporada en el tercer puesto y optando a la promoción para el ascenso. Tras enfrentarse en Madrid al Granada en esa promoción, el equipo vigués volvía a la gloria de la División de Honor. Fue una jornada inolvidable en la que los futbolistas recibieron el cariño y el homenaje de todos los vigueses y gallegos cuando volvieron a casa, que no pararon de felicitarles por el 4-1 conseguido.

Adquisición de Balaídos y cesión al Concello

En julio de 1945 el alcalde de Vigo, Luis Suárez Llanos Penacho, anuncia la adquisición por parte del Celta del Estadio de Balaídos. Después de arduas negociaciones la sociedad Stadium vendía Balaídos, una operación que no se podría haber llevado a cabo si no fuera por el crédito que la Caja de Ahorros Municipal de Vigo concedió al Real Club Celta.

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Los términos del acuerdo establecían que el club adquiría el estadio, así como varios terrenos circundantes, por un total de 30.600 metros cuadrados. La sociedad vendedora estableció que el valor del inmueble era de 856.000 pesetas, un dinero prestado que el Concello se comprometió a abonar a la caja en anualidades de 70.000 pesetas que se liquidarían en un máximo de 20 años.

Según el acuerdo, el Celta cedía el estadio al Concello y conservaba el usufructo durante esas dos décadas. También se establecía que las obras de ampliación y mejora correrían a cargo de la entidad municipal. Unos días después de que se conociese la noticia, los arquitectos Molins y Prieto comenzaban a diseñar un proyecto para la construcción de una grada cubierta y una marquesina en Río, y una grada de cemento en Marcador.

Los ‘rebeldes’ Pahiño y Roig

A pocos días de comenzar la temporada 47-48 estalla un bombazo en el club celeste y entre la afición. Ante la actitud de los jugadores Pahiño, Roig y Alonso, la junta directiva decide declararlos “en rebeldía”, una postura de la que Alonso desistiría a los pocos días.

En el caso de Pahiño y Roig se dieron situaciones muy tensas, ya que la junta directiva consideraba inadmisibles sus pretensiones económicas. Según los dirigentes celestes, los futbolistas (se habían negado a firmar sus fichas de temporada) pedían una cantidad muy superior a lo estipulado, por lo que se consideró que vulneraban los acuerdos a los que habían llegado.

Finalmente, los jugadores no tuvieron más remedio que respetar los acuerdos e incorporarse a la disciplina celeste, aunque no dejaron de reiterar que su situación era miserable y que cobraban muchísimo menos que otros futbolistas. En cualquier caso comenzaba una nueva temporada, la 47-48, que iba a ser histórica para el Real Club Celta de Vigo. Una campaña en la que se haría historia precisamente cuando el club cumplía sus 25 primeros años de vida.

Bodas de plata por todo lo alto

Y comenzó de nuevo el campeonato de Liga, después de algún que otro sobresalto con los jugadores ‘rebeldes’. Se fueron sucediendo los encuentros, algunos de ellos históricos, como el disputado en Balaídos ante el Real Madrid, en el que por primera vez el estadio vigués rozó el lleno y donde el Celta de Vigo ganó por 4 goles a 1.

La Liga finalizó en marzo del 48 en el campo vigués en medio de una gran fiesta, y es que los celestes cerraban una temporada histórica al clasificarse en cuarta posición, a 6 puntos del líder que fue el Barcelona. El Celta había cosechado 14 victorias, 3 empates y 9 derrotas, y además el delantero Pahiño, autor de 21 goles, se hizo con el trofeo “Pichichi”.

Primera final de Copa

Como broche de oro a una temporada magnífica, el Celta conseguiría llegar por primera vez a una final de Copa. Tras eliminar al Ferrol, el Celta se enfrentaría en semifinales al Atlético de Madrid, al que costaría mucho dejar atrás. De hecho tuvieron que jugarse tres partidos para lograr el desempate. Tras superar dificultades en lo deportivo y en lo extradeportivo, el Celta se colocaba en la final de la Copa del Generalísimo.

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El partido se disputó en Chamartín, con la presencia de Franco, frente al Sevilla. Miles de aficionados gallegos se volcaron con el Celta, pero finalmente no pudo ser. La primera parte terminó con empate a uno, pero en el segundo tiempo, el equipo vigués se quedaba sin tres jugadores, lesionados, y sin Pahiño, expulsado. El resultado final fue de 4 a 1 a favor del Sevilla.