1950-1960

Nunca fue el Real Club Celta un equipo apto para aficionados cardíacos, sobre todo en la década de los 50, en la que los altibajos en la progresión del equipo eran constantes. De mantener la categoría a duras penas en las primeras temporadas de la década, a quedar en un meritorio séptimo puesto en la campaña 57-58… Fueron tiempos difíciles pero, ¿cuándo no lo eran?

El Celta remonta el vuelo

Tras varias temporadas en las que la fortuna se alió con el club vigués para evitar el descenso de categoría, el Celta realiza firma una buena campaña 1957-1958. El Celta volvía a estar de moda, y durante casi toda el campeonato se mantuvo en los puestos altos de la tabla, finalizando séptimos. También hubo tiempo en esa temporada para la solidaridad, y es que el equipo vigués se sumó a los actos de apoyo a la ciudad de Valencia, después de las graves inundaciones que había padecido el levante español en ese año. En el partido Celta-Valencia, la directiva subastó un botafumeiro de plata con el fin de recaudar fondos para las víctimas.

Temporada para olvidar

La campaña 58-59 supuso el principio de una época muy difícil para el Celta. El traspaso de numerosos futbolistas importantes debilitó la plantilla. A ello se sumó una nueva crisis económica y la dimisión de la junta directiva.

jabur

A todo este cúmulo de desastres hubo que sumar un auténtico culebrón en torno al fichaje del brasileño Jaburú. El Celta pagó un millón de pesetas al Oporto para hacerse con los servicios del jugador. Tras su presentación oficial empezaron los problemas. El futbolista se quejaba de terribles dolores de cadera en las sesiones de entrenamiento y los médicos descubrieron una importante lesión, que había sido ocultada deliberadamente mientras se negociaba el traspaso. A esto se añadió la supuesta afición de Jaburú al coñac, a las fiestas y al poco trabajo. Numerosos médicos le vieron, e incluso algunos llegaron a decir que los problemas del jugador eran más mentales que físicos. El caso es que el Celta puso en marcha los mecanismos para deshacerse de Jaburú y recuperar su dinero, algo que no sucedió, ya que ni Oporto ni jugador devolvieron ni una peseta. Un fichaje no sólo frustrado sino también ‘fantasma’ si se tiene en cuenta que el brasileño no disputó ni un solo encuentro.

Después de una desastrosa temporada, que culminaría con el descenso de categoría, el Real Club Celta inició una etapa de calamidades que le llevaron a permanecer en Segunda División una década, pese a que en muchas ocasiones la promoción y el ascenso pudieron rozarse con la punta de los dedos.